Vamos a jugar para mejorar la concentración, la autoestima y las habilidades de comunicación en tu casa o clase, convirtiendo la atención plena en un hábito. ¿Te apuntas?

Un cuento sobre el mindfulness

En el universo, cada día, nacen millones de seres únicos e irrepetibles como tú. Todos al nacer traen plantadas todas las capacidades que van a necesitar en la vida.

Cuando naciste, abriste los ojos, despertaste los sentidos y comenzaste a regar y germinar algunas de ellas con cada experiencia.

La primera que despertó fue el mindfulness o atención plena, imprescindible para sobrevivir.

 

Ella te permitió disfrutar de los besos de tus padres, decir tus primeras palabras, destrozar el castillo de arena y vivirlo todo al 100%.

Pero poco a poco algunas situaciones y personas fueron adormeciendo tu atención y despertaron tu ansiedad por tener y la preocupación por hacer.

Un día apareció en tu vida una mariposa, que sin que te dieses cuenta te hizo volver a jugar, a divertirte, a relajarte. Entonces te susurró al oído: -Eres un ser único e irrepetible lleno de capacidades. Disfruta de lo que eres y sientes. Vive el momento presente-.

A partir de ese momento empezó a despertarse en ti tu atención plena y ella consiguió que se despertasen todos tus talentos y capacidades.

¡Hola! Soy Gemma, la mariposa del cuento

Yo también nací llena de capacidades y dones, pero algunas experiencias me hicieron creer que lo importante era tener y hacer. Lo cual me llevó a una situación de estrés que me hizo enfermar.

Con la ayuda de mi familia y amigos comencé a escucharme y desperté mi atención plena. A partir de entonces empezaron a florecer mis dones dormidos desde la infancia, como creadora de juegos, cuentos e ilustradora.

Así me convertí en una mariposa consciente que despierta a todas las personas que la rodean. Como educadora, desde hace más de 25 años, tengo muchas oportunidades para jugar y contar cuentos a adultos y a niños.

Dime ¿cuál es el mejor método para que un niño desarrolle un hábito?

Sí, acertaste: jugando. Aprovechando que todos los momentos de la vida de un niño son un juego, este es el mejor método para desarrollar su atención plena. En las actividades rutinarias del día a día: el desayuno, el parque, las tareas… o creando momentos especiales con juegos y cuentos.

Lo tengo claro, nadie mejor que tú, madre, padre o educador/a, para acompañar al niño en este camino. Por eso, si aún no has despertado tu propia semilla del mindfulness, te invito a empezar por ti mismo, como hice yo.

Mejora la concentración, la autoestima y la comunicación en tu casa o clase, convirtiendo la atención plena en un hábito.

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