Desde que nacemos aprendemos la mayoría de las habilidades a través del juego. El juego permite equivocarte, fallar y volverlo a intentar otra vez, por placer, reduciendo la sensación de fracaso o el sentimiento de culpa. ¡Estoy jugando! Da igual, ya aprenderé.

Vivimos en una sociedad que nos empuja con demasiada frecuencia a ser “los mejores” a ser competitivos, exigentes, no fallar. Así estamos de ANSIOSOS.

Hasta en los grupos de meditación a los que he asistido, me he encontrado personas preocupadas porque no meditan bien (según ellos o los libros), no aguantan sentados, no se concentran… ¡Uff!!! Da la sensación de que en vez de estar realizando una actividad placentera, que nos ayuda a sentirnos más conectados con nosotros mismos y con los demás, con la naturaleza, con el universo; estamos realizando una actividad de tortura personal, una obligación más que hay que cumplir porque sabemos que en el fondo nos viene bien.

Otro “debería más” para el que, antes o después, nuestra mente intentará buscar una excusa y dejarlo a un lado, como: “Es que yo no puedo meditar, soy muy nervioso” u otras justificaciones.

Enfocar la vida desde la atención plena, inciarnos en la meditación, requiere de ser consciente de forma voluntaria, de una actitud, de poner de nuestra parte, de un esfuerzo ¡claro que sí! pero ¿por qué no hacerlo agradable?

Para mí, se dan “de tortas” la meditación y la obligación. Es mi experiencia, no lo he leído en ningún libro. Y no tenéis porqué estar de acuerdo. Cada uno tiene que buscar su técnica para meditar.

A mí, me gusta entrar en ese estado de “unión” a través de la visualización, la respiración y el juego; a través de pintar, cantar, bailar, comer sano….A través de mirar los árboles o de respirar con la sensación de que es la última respiración.

Os invito a iniciaros en la meditación, a probar, a través de unos vídeos que he creado a partir de mi experiencia personal y con otros grupos de personas, de diversas edades, en los que he trabajado la iniciación a la práctica de la atención plena.

El video dura cinco minutos aproximadamente, así que lo ideal es empezar poco a poco. Una vez que hagáis varias veces cinco minutos y os aprendáis la técnica, podéis practicar sin el vídeo, con una música de fondo o en silencio y durante el tiempo que queráis.

Ya me contaréis. Me encantará leer vuestros comentarios y experiencias. Es estupendo poder compartir.