Descubrí la práctica del mindfulness y enseguida me encantó. Soy una persona activa, me gusta bailar, pintar… Y realizar cualquier actividad desde la atención plena es como disfrutarla el doble.

Un día en una de la meditaciones con la Sangha vi que hacían unos movimientos conscientes y después los busqué en internet. Yo ya practicaba yoga y algunos de esos movimientos me recordaban a la asanas.

Empecé a realizarlos casi todos los días. Eran unos minutos. Me di cuenta que lo importante era unir la respiración al movimiento y disfrutar, ser cosciente de los huesos, músculos, articulaciones, las sensaciones internas y externas. Poco a poco me fuí creando mi propia tabla, con aquellos movimientos que más me ayudaban a conseguir el objetivo.

En breve, empecé a introducirlos en los cursos de formación que impartía de diferentes materias como el de gestión de estrés. Me dí cuenta que los beneficios que producían en los alumnos eran incontables: su atención plena crecía de manera más natural, el esfuerzo era menor que si se ponían a practicar la respiración consciente solamente. Unir el movimiento a la respiración les animaba a practicar de forma más continuada. Les resultaba más fácil. Algunos pasaron de estos movimientos a apuntarse a clases de yoga o pilates y otros continuaron en sus casas solo con los movimientos.

En unos meses, Introduje los movimientos conscientes en los servicios de orientación individualizada que realizo, como parte de las técnicas de coaching, junto a la práctica de la atención plena y en esas circunstancias, incluso los mezclé con frases afirmativas o autoafirmaciones: “siempre adelante” o ” suelto”.

También los comencé a introducir en los cuentacuentos, sobretodo en el de Berta, la rana despierta, que se movía y saltaba de forma consciente junto a su abuela. Los niños y adultos que participaban me seguían sin problema y con motivación.

Y hace un mes me decidí a hacer unos vídeos sencillos para que esta forma de practicar atención plena llegue a más personas. No intento imitar a nadie. Más bien animo a todos a buscar sus propios movimientos conscientes porque el objetivo es la práctica del mindfulness.

Os dejo los dibujos de las secuencias para que los podáis poner en un lugar visible mientras los realizáis. Unidlo a la música y recordad que se trata de disfrutar de la actividad, de unir la respiración y el movimiento, sintiendo que sois una unidad.